En clase hemos usado ipconfig /all en Windows y ip a en Linux más veces de las que recuerdo — la última, montando el servidor Samba de recursos compartidos, para comprobar la IP del equipo antes de conectarnos. Cada vez que lo hicimos, esa IP que aparece en pantalla no la puso nadie a mano: la dio DHCP, sin que ninguno de nosotros tuviera que configurar nada. Vamos a ver qué pasa exactamente detrás de ese comando.
Qué es DHCP
DHCP (Dynamic Host Configuration Protocol) es el protocolo que asigna automáticamente una configuración de red a un equipo cuando se conecta: IP, máscara de subred, puerta de enlace y servidores DNS. Sin DHCP, cada vez que conectaras un dispositivo nuevo a una red tendrías que introducir esos cuatro datos a mano — y en una casa con diez dispositivos, o una empresa con cientos, eso es inviable.
Es exactamente lo que pasa en tu casa: el móvil, el portátil, la tele, todos reciben IP automática del router sin que nadie toque nada, gracias a que el propio router hace de servidor DHCP.
Qué te está diciendo ipconfig /all en realidad
Cuando lanzas ipconfig /all en Windows, la salida trae varios campos que tienen relación directa con DHCP:
Dirección IPv4. . . . . . . . . . . : 192.168.1.45
Máscara de subred . . . . . . . . . : 255.255.255.0
Puerta de enlace predeterminada . . : 192.168.1.1
Servidor DHCP . . . . . . . . . . . : 192.168.1.1
DHCP habilitado. . . . . . . . . . . : Sí
Concesión obtenida . . . . . . . . . : lunes, 10 de agosto de 2026
Concesión expira. . . . . . . . . . : martes, 11 de agosto de 2026
Esto no es solo “tu IP” — es la prueba de que hubo una negociación completa entre tu equipo y un servidor DHCP (en este caso, el propio router, en 192.168.1.1). Fíjate en los campos de “Concesión”: DHCP no te asigna la IP para siempre, te la presta durante un tiempo determinado (el lease time), y tu equipo tiene que renovarla antes de que caduque.
En Linux, el equivalente con ip a es más escueto, pero muestra lo mismo — la IP asignada a la interfaz, y con ip route puedes ver la puerta de enlace que también llegó por DHCP.
Las cuatro fases que pasan antes de que veas esa IP
Lo que ves en ipconfig /all es el resultado final de un proceso de cuatro pasos, conocido por sus siglas DORA:
- Discover: el equipo, al conectarse, no tiene IP todavía, así que envía un mensaje a toda la red (broadcast) preguntando “¿hay algún servidor DHCP por aquí?”
- Offer: el servidor DHCP responde ofreciendo una IP disponible de su rango.
- Request: el equipo confirma que acepta esa IP concreta (puede haber varios servidores DHCP respondiendo a la vez, y el equipo elige uno).
- Acknowledge: el servidor confirma la asignación y manda el resto de datos (máscara, puerta de enlace, DNS).
Todo esto pasa en un instante, normalmente sin que te des cuenta — pero es la razón por la que conectar un dispositivo nuevo a una wifi “tarda un poco” la primera vez: ese pequeño retraso es literalmente esta negociación de cuatro pasos.
Qué pasa si te quedas sin IP de DHCP
Si alguna vez has visto una IP que empieza por 169.254.x.x, eso es un síntoma concreto: el equipo no ha conseguido respuesta de ningún servidor DHCP y se ha autoasignado una dirección (APIPA, Automatic Private IP Addressing) para poder comunicarse mínimamente dentro de la red local, aunque sin acceso a Internet. Es la forma que tiene Windows de decir “aquí no hay servidor DHCP, o no responde” sin dejarte completamente sin red.
Por qué a veces te interesa que un equipo siempre tenga la misma IP
Si DHCP asigna IPs de forma dinámica, ¿qué pasa con un servidor o una impresora de red, que necesitan tener siempre la misma dirección para que el resto de equipos sepan dónde encontrarlos? Aquí es donde entra la reserva DHCP: en el propio servidor DHCP puedes decir “a este equipo en concreto, identificado por su dirección MAC, dale siempre la misma IP dentro del rango”. El equipo sigue recibiendo su configuración por DHCP de forma completamente automática — no hace falta configurar nada a mano en él — pero siempre obtiene la misma dirección en vez de una distinta cada vez.
Esto es distinto de poner una IP estática manualmente en el propio equipo: con la reserva, el control sigue centralizado en el servidor DHCP (que es donde tiene sentido gestionarlo), mientras que con la IP estática tienes que entrar en la configuración de red de cada equipo por separado y arriesgarte a que alguien reparta esa misma IP por error.
Por qué DHCP y direccionamiento van de la mano
DHCP no funciona en el vacío: reparte direcciones de un rango que alguien tiene que haber definido de antemano dentro de la subred (por ejemplo, de 192.168.1.10 a 192.168.1.200). Ese diseño previo de rangos y subredes es exactamente lo que se trabaja al planificar una red por departamentos — tienes el detalle en VLSM: por qué dividir una red en subredes no es solo un cálculo matemático.
Pon a prueba lo que has entendido
Ves en tu equipo una IP que empieza por 169.254.x.x. ¿Qué significa normalmente?
Resumen rápido
DHCP asigna automáticamente IP, máscara, puerta de enlace y DNS a cada equipo que se conecta, mediante una negociación de cuatro pasos (DORA) que dura solo un instante. ipconfig /all te muestra el resultado de esa negociación, incluida la concesión temporal de la IP. Si algo falla en el camino, verás una IP autoasignada tipo 169.254.x.x. Una vez que el equipo tiene IP y sabe a quién preguntar, el primer paso para comprobar que la red funciona de verdad suele ser un simple ping — que es justo lo que ves en qué es ICMP y qué te dicen realmente el ping y el traceroute.